A VECES VEO

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Ser madre ha representado, y sigue representando cada día, un reto para mí. Es un regalo, y no sólo en el sentido bucólico (que también lo es a veces, seré sincera, quiero a mis hijos con locura) sino en el sentido de que me permite VER.

Lo escribo así, en mayúsculas, porque realmente lo siento así. MIRAR de verdad, con los OJOS, con el CORAZÓN, y poder VER.

VER qué hay detrás del comportamiento de mis hijos, que me están diciendo cuando reclaman con insistencia mi atención (mamá, mamá, mamaaaaaaaá!)? ¿Qué me quieren mostrar cuando se rebotan ante una frase que les he dicho, de espaldas, mientras estoy haciendo la cena o escribiendo este texto?

¿Qué es lo que realmente necesitan en estos momentos? Cuando se enfadan porque no les gusta lo que hay para comer:

"Vaya mierda, tiene un color asqueroso, ¿qué es lo que hay en el plato? ¡Yo no pienso comer! "

¿Qué les está pasando? A menudo, nuestra reacción automática es decir:

"Pues mira, ¡es lo que hay y punto! ¿Es que crees que esto es un restaurante? ¿Tú sabes el hartón de correr que me he dado para tener la comida y lista? ¿Y así me lo agradeces? "

 

Si nos tomamos unos momentos para respirar, a veces muuuuy profundamente depende del día que hayamos tenido, y MIRAR más allá de su comportamiento quizás podremos VER que la comida no es la causa de su comportamiento. Puede que su mañana haya "sido de mierda", como dirían los adolescentes de casa, que hayan tenido una discusión en clase, que se hayan sentido humillados en alguna situación, que tengan hambre, calor y sueño (sí, aunque sean adolescentes, estas cosas les afectan y mucho, a mí todavía me pasa a veces ...).

Puede que necesiten ... ¿que pueden estar necesitando? Sabes que suelo decir que no existen varitas mágicas, que no hay manera de conseguir que otra persona haga algo que nosotros queremos por arte de magia.

 

La idea es CONECTAR con ell@s

ESCUCHAR con los ojos

VER con las orejas

y SENTIR con el corazón

Y respirar

RESPIRAR

respirar

como si de ello nos dependiera la VIDA

 

 Y OBSERVARqué le está pasando a mi hijo @. Poner nombre a lo que puede estar sintiendo, permitir que lo sienta y acompañarlo en el camino.

"Ah, veo que te imaginabas que habría otra cosa para comer y que no te ha hecho nada de gracia ver lo que hay"

Si veo una cara roja y unas axilas sudorosas puedo intuir que tiene calor:

"Y has pasado mucho calor, ¿quieres refrescarte un poco mientras te lleno un vaso de agua fresca o prefieres comer primero y descansar después?"

 

Quizá no podremos resolver ni hacer lo que nos están pidiendo (realmente sólo tengo esto para comer y no tengo tiempo ni ganas de cocinar nada más) pero sí podremos acompañarlos en lo que están sintiendo. Quizá lo que realmente necesita es una cara amiga, que escuche, que entienda (más allá de las quejas sobre el menú) que se siente confuso, enfadado y que necesita expresarlo. Simplemente liberarse de todo aquello que lo ha estado cargando durante la mañana, saber que la escuchamos sin opinar, aconsejar, gritar ni hacer reproches ....

 

Quizá lo que necesita es que estemos ahí de verdad y que miremos de verdad

 

Detrás de cada comportamiento hay una NECESIDAD

 

¿Lo hablamos?

MIS HIJ@S SE PELEAN

Ya estamos en la primera semana de septiembre.

¿Estás rezando para que sea el día 12 de septiembre y empieze la escuela?

Antes de preocuparte por lo que está por llegar, dime, ¿se te ha hecho largo el verano?

Probablemente lo empezaste con muchas ganas de disfrutar de tiempo libre, de sol, agua, buena compañía.

Foto hecha por mi hija y colgada con su permiso.

Quizá también la idea era aprovechar este tiempo para hacer todo lo que no tienes tiempo de hacer con la familia durante el año.

 

Y estar con tus hij@s, y jugar, y ... verr cómo se pelean, e intentar detener las peleas, y gritar para que paren de pelearse, y perder los papeles y respirar para recuperarlos, y ...

 

Y es que mis hij@s se pelean, sí, ya veces se pelean mucho. Y a menudo me pone a mil que lo hagan, quisiera que congeniasen, que jugaran, que les apeteciera pasar ratos juntos. Y la realidad no siempre es como yo quisiera. Con el tiempo he aprendido dos cosas sobre las peleas:

  • una, que el conflicto y las peleas son fuente de vida, no hay vida sin conflicto
  • dos, que cuando más me meto e intento pararlas, más grandes e intensas se vuelven.

Y es que negar sentimientos y emociones hace que se intensifiquen.

Y cuando intento arbitrar en sus peleas resulta que acabo haciendo de juez de modo que inevitablemente decanto la balanza a favor de una y, en consecuencia, en contra del otro.

El que recibe la sentencia favorable se siente poderoso y superior a lo que "ha perdido", y el que la tiene en contra se siente humillado y se enfada con el otro y, de paso, conmigo porque no le he apoyado:

"Ostras mamá! ¡Es que siempre estás de su parte ! La última vez ya eligió él@, ahora me toca a mí !! Mamaaaaaá! "

De acuerdo, ¿pues qué hago? ¿Dejo que hagan lo que quieran? ¿Que se peguen hasta que se hagan daño? (Mi padre me decía "mataros pero no sangréis").

Aunque ya sabeis que suelo decir que, quien más conoce a tus hij@s eres tú y que yo no soy quien para decirte qué hacer, sí que te quiero decir que en estos casos va muy bien utilizar sobre todo uno de los cinco sentidos de los que hablaba Carles Capdevila, El sentido común.

Según el grado de "peligro" de la situación nos podemos mantener al margen y pensar que, a través de los conflictos y peleas con los herman@s, nuestros hij@s están aprendiendo a relacionarse en la vida.

Cuando el nivel de la situación aumenta es momento de intervenir que no significa, en ningún caso, hacer de juez. Podemos intervenir atendiendo lo que siente un @ y lo que siente el otr @, cada uno tiene su propio punto de vista, y todos son legítimos! Nuestros hij@s (y nosotros) sentimos lo que sentimos, eso no lo podemos evitar, la cuestión es qué hacemos con eso que sentimos.

El conflicto es fuente de vida

Nuestra función como madres y padres es acompañarlos mientras expresan esta emoción que están sintiendo de una manera que no ataque al otro.

Y, si hay ataque, atender a quien ha recibido sin atacar al atacante.

Una vez hemos atendido al agrededi@ podemos acompañar a quien ha atacado y ayudarle a darse cuenta de su comportamiento, escuchar de verdad qué es lo que estaba sintiendo en ese momento y ver qué puede hacer para hacer sentir mejor a quien ha recibido la agresión.

¿Lo hablamos?

 

QUIERO QUE MI HIJO SEA FELIZ

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Estoy convencida de que si te pido qué quieres para tu hij@ me dirás un rotundo ¡QUE SEA FELIZ! Sí, y que sufra lo menos posible, que no pase por las situaciones dolorosas que quizá hemos sufrido. Sobretodo, que a él o ella no le pase esto!

 

Es natural que evites sentimientos dolorosos y tristes. Es muy duro oír como tu hij@ expresa resentimiento, rabia, confusión o desánimo. Puede que te cueste soportar verle sufrir (recuerda, quieres por encima de todo QUE SEA FELIZ).

Así pues, con la mejor de nuestras intenciones negamos sus sentimientos y les imponemos nuestra lógica de adultos, les queremos enseñar la forma "correcta" de sentir.

"No llores, que no pasa nada"

"No vale la pena que te preocupes, es una tontería!"

 

A menudo también quizá te resulta más fácil poner límites que no aplicarlos. Puede que te sientas tentad@ a ser flexible cuando desafía las normas (quieres que ¡SEA FELIZ! Es posible que, cuando te niegas a saltarte una norma, tu hijj@ tenga actitudes que quizá te hacen sentir culpable de decir NO.

Como quieres, por enésima vez, que SEA FELIZ a veces quizá te gustaría concederle muchos de sus deseos. Por eso es posible que te cueste decir NO, y te frustres y te enfades cuando te pide lo que no puedes o no quieres darle. Por eso mismo, a menudo quizá acabas diciendo NO de una forma severa o autoritaria, ese no de cuando ya no puedes más.

Como quieres que SEA FELIZ probablemente compras más juguetes o regalos de los que crees necesarios, o les dejas hacer o comer cosas que crees que en exceso no son buenas para su salud, o les permites actitudes que no te gustan y te hacen sentir incómod@ ...

Pero resulta que si quieres que SEA FELIZ es útil que le escuches de verdadque los miramos de verdad y que mirarle de verdad y entender qué siente de verdad. de verdad  i  .

Que pensamos en que es realmente difícil cumplir muchas normas, por lo que a veces es útil priorizar qué es realmente importante para nosotros e intentar poner tan pocas como sea posible.

Y que podemos aprender a decir NO de manera más útil, Concediendo en la fantasía lo que no podemos conceder en la realidad. Y es que a los niños les cuesta distinguir entre una necesidad y un deseo.

¿Lo hablamos?

LA RABIA

La rabia es quizás una de las emociones más controvertidas. Me parece que no me equivocaré de mucho si digo que, en la mayoría de nosotros, nos han enseñado que no está bien mostrar la rabia. No es correcto ni socialmente aceptable enfadarnos, probablemente nos han hecho sentir culpables por estar enfadados y nos han dicho que casi era un pecado expresarlo. Estar enfadada en mi casa no era un delito menor; era directamente un crimen.

 

De acuerdo, pues qué hacemos con la rabia? Si no la podemos expresar porque no queda bien (y según como la manifestamos podemos llegar a hacer daño a los demás) que hacemos, nos la tragamos? Hacemos ver que no estamos enfadadxs cuando por dentro estamos que mordemos?

 

Con nuestros hijxs intentamos ser pacientes; de hecho a menudo lo intentamos ser tanto que acabamos por explotar. Como nos da miedo que nuestra rabia les pueda perjudicar nos aguantamos, al igual que aguantamos la respiración bajo el agua. Nos ambos casos, sin embargo, nuestra capacidad de aguantar es bastante limitada (no es muy útil tragársela la ....)

 

La rabia, como el resfriado, es un tema recurrente. Quizás no nos gusta sentirla o expresarla, pero no la podemos ignorar. Si nos fijamos, a menudo sabemos que nos enoja (las situaciones son predecibles) sin embargo la rabia suele aparecer de manera repentina e inesperada. Aunque dure poco tiempo, este momento nos puede parecer eterno.

 

Cuando perdemos los papeles, actuamos como si hubiéramos perdido el juicio. Decimos y hacemos cosas que no desearíamos ni a nuestros enemigos. Llamamos, insultamos y atacamos. Cuando ya hemos explotado nos sentimos culpables y nos prometemos no hacerlo nunca más. Pero la rabia vuelve a aparecer ...

 

Esta afirmación de "No lo volveré a hacer más" menudo es poco útil y parece que atiza más el fuego, cuando más  aguanto la respiración más fuerte es la inspiración que tengo que hacer después ...

 

La rabia, como el agua desbocada, no se puede detener, es un hecho que hay reconocer y estar preparados para gestionarla. Una casa en paz no depende de un cambio repentino cargado de buena intención por parte de todos. Pero sí que depende de una comunicación respetuosa que, metódicamente ya base de práctica, Ayude a reducir las tensiones antes de que éstas nos lleven a explotar.

 

Las madres y padres emocionalmente saludables no son Santxo. Son conscientes de que están enfadadxs y lo respetan, utilizan esta emoción como una fuente de información para poder saber qué les preocupa. De esta manera sus palabras y sus sentimientos son congruentes.

 

En la educación de los hijxs hay un lugar para los padres que se enfadan. Podemos expresar que estamos enfadados sin atacar su personalidad o su carácter de manera que los hacemos de ejemplo sobre cómo expresar la rabia sin peligro.

 

Expresar la rabia de forma que suponga

un poco de alivios a los padres y madres,

un poco de perspicacia los hijxs

y ningún efecto secundario a unos ni a otros

Haim G.Ginott

                                                                                  

 

Evidentemente no se trata de reñir a hijxs delante de otras personas ya que hace que se sientan peor, reaccionen peor y, por tanto, es posible que todavía nos enfadamos más.

Hay una relación directa entre cómo se siente un nenx y cómo se comporta

 

No nos interesa crear o alargar olas de rabia, desafío, represalias o venganza. Al contrario, queremos podernos explicar y, a la vez, permitir que las nubes de la tormenta se evaporen.

 

Para tratar de prepararnos para los momentos de tensión podemos aprovechar los momentos de paz y reconocer que:

 

  • podemos aceptar que a veces nos enfadamos con nuestros hijxs
  • tenemos derecho a enfadarnos sin culpa ni vergüenza, sentimos lo que sentimos
  • Siempre que no perjudicamos a nadie, tenemos derecho a expresar lo que sentimos. podemos expresar nuestra rabia sin atacar el carácter o la personalidad de los hijxs.

Podemos expresar nuestra rabia sin atacar el carácter o la personalidad de nuestros hijxs

 

¿Lo hablamos?

A VECES PIENSO QUE YA NO PUEDO MÁS

 

El hecho de ser madre tiene una gran cantidad de recompensas que, tal y como decía mi madre, valen más que todo el oro del mundo. Una mirada, un abrazo de aquellas que ablandan el corazón, un ataque de risa haciendo una montaña de madres, padres y hijxs encima de nuestra cama, un concierto de batería improvisado ....

 

Y también, el hecho de ser madre tiene otra gran cantidad de momentos de supervivencia, momentos en los que pienso que ya no puedo más.

¿Se ha fijado que los nenxs eligen los peores momentos para montar un "follón" o que hacen una rabieta en las situaciones más inoportunas? Cuando tenemos que ir a una reunión de la escuela, a un curso del trabajo, cuando hay alguna visita en casa o estamos hablando por teléfono (estoy convencida que nunca, nunca, nunca vuestros hijxs os han venido a explicar oa pedir algo cuando está hablando por teléfono, ¿verdad?). JUSTO CUANDO NO TENEMOS DISPONIBILIDAD PARA ellxs !! El tema es que no podemos dejar de hacer todo este grupo de cosas para evitar la rabieta, normalmente cuando se produce es posible que ya haga mucho tiempo que siente que no estamos suficientemente atentos con ellxs.

Probablemente, antes de tener hijxs muchxs de nosotros pensábamos que los nenxs sólo lloraban cuando tenían hambre, sueño o iban brutxs, ​​sobre todo bebés muy pequeños. Después nacen los hijxs y cuando ya hemos agotado todas estas posibilidades y nuestro fillxcontinua llorando aparecen las preguntas "para que llora? ¿Qué le pasa? ". En este momento es cuando podemos sentir agotamiento y frustración.

Los nenxs nos reclaman constantemente y, a veces, nos sentimos sin espacio para cubrir nuestras propias necesidades personales y de pareja. Nos da miedo ser absorbidos por sus necesidades ... "y yo qué ?? Cuando es mi momento? "

 Y es que educarlos y cuidarlos requiere una entrega física y emocional que a menudo es mayor de la que estamos preparados para dar. Hay que tener en cuenta que llegan al mundo sin ningún tipo de autonomía. Hasta los 9 meses, más o menos, y eso los que gatean, no son capaces de desplazarse por ellxs mismos / as, dependen de nosotros para su supervivencia y apoyo emocional y nos necesitan para que los hacemos de intermediarios entre lo que sienten y lo que perciben fuera.

Los nenxs necesitan brazos, mirada, contención, conexión con sus ritmos

 

Además de entender lo que necesitan, también necesitamos la disposición emocional para ofrecerles esto.

 

¿Lo hablamos?

LA VUELTA AL COLE

Ahora que hace unos días que ya han vuelto a la escuela, me paro, respiro y pienso. Recuerdo que, quince días atrás, mi hija me dijo "qué ganas que tienes que vamos a la escuela, eh?"

En tenía, tengo de ganas?

Foto de Aaron Burden en Unsplash

Mientras pienso me doy de las cosas que han cambiado a lo largo de estos años de inicio de curso. Y pienso en cómo explicaba Carles Capdevila las diferencias entre sus hijxs, los que eran adolescentes y los que no.

 

 

 

Cuando mis hijxs eran pequeños querían que los acompañara en la escuela, sobre todo el primer día; ahora que son adolescentes, no.

Los encantaba encontrarme en la puerta de la escuela a la una y las cinco, ahora no!

Me pedían que jugara con ellxs, ahora menos.

Querían ver cualquier película de dibujos sentados juntos en el sofá, ahora no.

Hacer las comidas juntos era una fiesta, ahora la fiesta es que los dejamos comer solxs.

A veces siento una especie de nostalgia, echo de menos aquellas paseos con la bici para ir un rato en el parque o bien para continuar hasta las tablas de madera que hay antes de llegar a la vía del tren. Aquellos meriendas de leche con chocolate dentro del termo, la aventura de verter la leche en el vaso sin tener que sacar el tapón!

A veces, en cambio, siento una especie de descanso cuando los veo autònomxs e independientes. Cuando compartimos conversaciones y momentos de locura de risa.

Ser madre debe ser esto, un vaivén de sentimientos encontrados, de adaptación a los cambios y los nuevos roles que me esperan. Un vaivén de encuentros y distancias, de diálogo y de discusión. Un vaivén de vida.

SER MADRE

Yo era una madre fantástica antes de tener hijxs. Me consideraba una experta a la hora de analizar porque había problemas en las otras familias, y luego nacieron mis hijxs. Unos seres pequeñitos que me imita (y aún lo hacen a veces) y me seguían a todas partes.

 

Foto: Vishnu Nishad on Unsplash

Los padres, aunque no queramos o no seamos conscientes, somos el modelo de nuestros hijxs. Durante la primera parte de la infancia no podemos evitar afectarles ya que lo hacemos con nuestra sola presencia porque no podemos evitar comunicar. Ellxs captan todos los sentimientos, pensamientos y preocupaciones que pasan en nuestro mundo interior de modo que se las hacen propias y nos las van reflejando constantemente.

 

Observan instintivamente las decisiones que tomamos, las libertades y los placeres que nos permitimos, las capacidades que desarrollamos, las aptitudes y actitudes que ignoramos y las normas que seguimos. Hacen de testigo de nuestra felicidad o tristeza, tensión nerviosa o serenidad, alegría de vivir o angustia y, además, experimentan todas estas emociones como si las recibieran a través de un cable subterráneo. Son nuestro espejo involuntario, perciben nuestro mundo interno y con sus conductas, nos muestran la incongruencia entre lo que hacemos, lo que pensamos, lo que decimos y lo que sentimos.

 

Ser madre o padre es uno de los actos de coraje más grande que alguien puede llegar a tener.